Hoy hemos visitado en grupo la Pradera de San Isidro, en Madrid, y ha sido una experiencia muy divertida y agradable. Disfrutamos mucho paseando por la zona, con su ambiente festivo y su paisaje tan característico.
Nos ha encantado visitar los puestos de rosquillas. También hemos ido a la fuente de la Ermita del Santo para rellenar nuestras botellas de agua, una parada refrescante en medio del paseo.
Fue un día muy especial que recordaremos con cariño.