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FUNDACIÓN MONTEMADRID

Expokids: educar mediante la práctica

La integración de personas sordas no es algo que llame la atención a los formadores y resto de personal del Ponce de León. Mucho menos a los niños y adolescentes, acostumbrados desde muy pequeños a que la lengua de signos sea una forma más de comunicarse. “Integramos a los oyentes en el mundo de los sordos”, nos dice Vicente Sánchez Pernas, uno de los profesores de secundaria del centro. En cada clase hay un profesor de referencia para lenguaje oral y otro de lengua de signos, y basta con pasar unos minutos entre los alumnos del Ponce para darte cuenta de que eres tú el que tiene que integrarse para poder comunicarte con todos sin necesidad de intérpretes.

Lo que hace especial al Ponce de León es que en sus aulas, en sus pasillos y en sus jardines hay una vitalidad contagiosa. Su lema, “me lo contaron y lo olvidé, lo vi y lo aprendí, lo hice y lo entendí”, lo abarca todo. Desde la imprenta, centro especial de empleo en el que trabajan personas discapacitadas, hasta los inquietos alumnos de primaria, que no utilizan libros de texto sino que trabajan por proyectos, la vocación del centro es capacitar a sus alumnos para afrontar los retos a los que se deberán enfrentar en su futuro.

Este año, han puesto en marcha una experiencia piloto. El año pasado algunos formadores asistieron a ExpoKids, una feria organizada por la Fundación Créate, que es la presentación en sociedad del trabajo que alumnos de distintos centros llevan a cabo durante el curso. El objetivo es pensar, diseñar y construir un producto viable. Desde encontrar la idea que cubra una necesidad en el mercado hasta conseguir financiación para desarrollarla. La Fundación y las empresas que colaboran con ella acompañan a profesores y estudiantes en este proceso, aportando su conocimiento.

Monserrat Pérez, directora del centro, nos explica que el proyecto ha sido parte de las asignaturas en las que se ha desarrollado: “Se les contó a principio de curso que el proyecto no era voluntario. Era un proyecto del cole. Se les contó a ellos y a las familias que iban a ser parte de tres materias”.

Los chicos lo acogieron con escepticismo. Vicente nos explica que no se veían capaces de preparar un proyecto y luego venderlo. “Les explique que eso es lo que íbamos a ver. Encontrar una necesidad, ver cómo se puede cubrir y dar salida a ese proyecto”, explica el profesor. Pero las personas solemos creer más en aquello que vemos, así que muchos se lo han creído casi al final, “cuando empiezan a fabricar los prototipos, se acerca la feria y han ido al banco. También cuando han visitado a la gente de Interxion y algún experto les ha dicho que su proyecto puede valer.”

Victoria Manjón-Cabeza, de la Fundación Créate, nos explica: “esa experiencia de incertidumbre forma parte del proceso de aprendizaje. Es algo normal en todo proceso creativo.”

Robert Assink y Raquel Figueruelo son responsables de Interxion, una de las empresas colaboradoras. Se muestran entusiasmados con el proyecto y con la posibilidad de trabajar con jóvenes. Robert nos cuenta, “en una visita a nuestra empresa, una chica muy introvertida tenía que presentar su proyecto al resto de asistentes. Descubrieron que, más allá de memorizar y aprender, también hay que adquirir otras habilidades, entre ellas hablar en público y presentar y dirigirse a otra gente. Perder la vergüenza. Para ellos era una experiencia nueva.”

Los proyectos de secundaria del Ponce de León
Visito el Ponce de León para conocer de mano de sus autores los proyectos. David nos cuenta que han diseñado una máquina para reciclar papel. Es una destructora de papel que procesa los restos de documentos para obtener papel reciclado de forma autónoma. El equipo nos explica que los motivos que les han llevado a pensar en este dispositivo son tanto ecológicos como económicos. Han detectado la necesidad en el propio colegio donde, aseguran, se consume diariamente gran cantidad de papel.

Luis nos cuenta que “al principio nos lo tomamos un poco a cachondeo, pero luego empezamos a organizarnos y vimos que somos capaces de hacerlo”. “La financiación fue ir a un banco, exponer nuestras ideas y nuestro plan de gastos y beneficios procedentes de las primeras ventas y conseguimos una financiación.”

“Me ha servido como experiencia, si alguna vez tengo que pedir un crédito está bien.” No tienen prototipo, “lo hemos hecho todo digital”, nos explican. Los costes de fabricación del prototipo son más elevados que los de sus compañeros, pero creen que si se produce en serie el ahorro de papel puede compensar el precio del aparato.

Otro de los equipos monta una demo sobre la marcha. “El embudo era al principio para el depósito de agua, pero ya no lo usamos”, aclaran. El prototipo es rudimentario, pero está bien acabado. “Es una máquina portátil que succiona el aire, pasa por unos filtros que eliminan partículas de polvo y malos olores. Mediante dos turbinas en contraposición el aire sale limpio por esta rejilla”. Se llama Phoenix.

También han encontrado la inspiración en su día a día, mirando a lo que conocen con los ojos bien abiertos o, en este caso, la nariz: “al principio iba a ser para el olor del Metro, pero luego lo llevamos a las casas, a cualquier sitio cerrado”. Dan un montón de posibilidades: sirve para casas donde hay fumadores, mascotas o incluso para cocinas. La prueba definitiva la han hecho en el gimnasio, después de una dura clase, y ha eliminado cualquier rastro de olor. ¡Funciona!

Por último, el tercer equipo de los chicos de secundaria me cuenta su proyecto. Un soporte para el móvil incorporado al manillar de una bicicleta que va conectado a una dinamo. “A la vez que cargas el móvil, puedes escuchar música y puedes hacer llamadas”.

Todavía no han conseguido conectar la dinamo con el móvil, les están ayudando los compañeros del módulo de electricidad. “nos falta coger el rectificador y hacer que funcione con la dinamo y el móvil”. Como en Tek’n’Life somos partidarios del uso de la bici en la ciudad, les preguntamos qué les han dicho en el banco: “le ven futuro, porque es algo que ya existe para las luces de la bici, pero para cargar y usar el móvil todavía no”.

Aunque algunos conceptos se les escapan, tienen bastante claro cómo hacer un plan de negocio. Hemos hecho “el cálculo de la primera venta y habíamos pensado en un precio de 25 euros”, nos explica una estudiante. “Yo creo que ha subido a 30 euros”, dice Vicente. Creo que nuestro interés ha subido el precio. Ya se sabe, a mayor demanda…

Los estudiantes han ido al banco a pedir un pequeño crédito. Monserrat nos explica que “ha sido toda una experiencia para ellos. Desde tener que ir bien vestido, no en zapatillas y chándal. Algunos han pedido prestado el zapato a los padres, la chaqueta del hermano… toda una experiencia desde eso tan simple, hasta la relación con la gente en un entorno que para ellos no es nada cercano”.

No conocen otras fuentes de financiación, en particular el crowdfunding. Les explico muy brevemente lo que es, aunque las opiniones están encontradas. Para algunos, es una forma más fácil de conseguir financiación. Otros opinan que “es más complicada, porque la gente no confía tanto, el banco sabe que se lo vas a devolver”.


Fuente:  http://www.teknlife.com/reportaje/expokids/

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