¿Puede una lengua visual fomentar el amor por los libros? En el Ponce, la respuesta es un rotundo sí. Los especialistas en Lengua de Signos son los encargados de dar vida a las páginas impresas, traduciendo el código escrito al universo visual del alumnado.
Su labor de fomento a la lectura va más allá de la traducción; consiste en crear un entorno donde el libro y el signo se encuentran. Mediante el uso de clasificadores, expresión corporal y una estructura narrativa visual, los especialistas logran que cada alumno y alumna descubra que leer es, en realidad, otra forma de «escuchar» historias.
Fomentamos lectores competentes, autónomos y apasionados, reafirmando que para la imaginación no existen barreras de comunicación.
