Noticias del Mundo del Sordo
El triceratops sordo

Había una vez unos dinosaurios que vivían en una zona del bosque donde estaban a gusto. Eran todos muy amigos y estaban muy unidos.

Un día llegó el velociraptor Mateo jadeando dijo:

Tenemos que salir de aquí. El volcán acaba de explotar. La lava está brotando rápidamente y se extiende por el bosque al norte.

Los dinosaurios se asustaron, se fueron corriendo porque saltaban chispas de fuego e iban prendiendo llamas por el bosque rápidamente.

Todos los dinosaurios llegaron por fin a un sitio a salvo. Pero la madre del triceratops, Lucas, se dio cuenta que su hijo no estaba con ella. Se alteró y empezó a gritar:

¡¡Mi hijo Lucas está en el bosque!! – dijo nerviosa

Un pterosaurio, Manu, se acercó y la calmó diciéndole:

Voy a buscarle ¿Sabes dónde está?

¡Recuerda que es sordo! Está en el bosque comiendo solo- rompió a llorar

Tranquila, voy a buscarle ahora

Se fue volando. Al acercarse al bosque se empezó a ahogar un poco y empezó a toser por el espeso humo. Tenía que volver para pedir un pañuelo y taparse la boca para no sentirse ahogado. Se fue otra vez pero volvió porque el humo le estaba irritando los ojos. Pidió unas gafas de protección y volvió al sitio. Por fin vio a Lucas, se bajó para llamarle.

Lucas estaba comiendo felizmente y se asustó porque el pterosaurio le dio un toque a sus cuernos dos veces de forma un poco brusca y dijo a Manu:

¿por qué me has llamado así de ese modo?

Mira, el fuego está arrasando el bosque. Tenemos que salir de aquí.

¿Qué?- se dio cuenta de que el fuego estaba alrededor del bosque y palideció.

¡Calma! Voy a explicarte lo que tenemos que hacer.

Vale- dijo Lucas nervioso

Tienes que levantar tu cabeza todo lo que puedas para que yo pueda agarrar tus cuernos y sacarte de aquí ¿Preparado?

Siiiii- dijo asustado-

Lucas empezó a levantarse y aguantando esa postura, Manu bajó, le agarró y le sacó con esfuerzo volando.

Mientras la madre esperaba con angustia pensando que su hijo no se iba a salvar porque vio que el fuego estaba casi arrasando todo el bosque. De repente vio a lo lejos que Mateo estaba volando con su hijo. Se le iluminó la cara sonriendo. Y bajaron. Se dieron un gran abrazo.

Muchas gracias- dijo la madre

Un placer- dijo Manu sonriendo-

Todos los amigos se dieron un abrazo muy contentos y todos vieron tristemente como el fuego acabó de arrasar el bosque, por lo menos, se pudieron salvar.

Mayte Sanjuan Pellicer